dimecres, 6 de juny de 2012

El señor desnudo espera nervioso. El tiempo corre, no para. El ruido de las agujas que avanzan marcando segundos resuena por todas partes cada vez más fuerte. La gueisha se acerca con un té frío pero el señor lo rechaza y pregunta por su unicornio. [Gato negro que cruza el jardín] La gueisha se resbala. ''Dónde está mi unicornio'' pregunta el señor, inquieto. El reloj penetra en mis oídos y pide perdón ''No soy yo el que suena fuerte, eres tu que lo oye así'', aclara. Me acerco al patio. [Gato negro] Grito. Nadie me oye. Me da miedo ser insignificante en medio de ésta enormidad.Me da miedo la enormidad donde nadie oye mi voz. Puedo ver el cielo que va oscureciendo a través del techo. Incontables personas aparecen en la nada y entran apresuradas formando un murmullo incontrolable. Nadie me oye. ''¿Dónde está mi unicornio?'' Tic, tac, tic... [Gato negro que cruza] Atención! Caen lamparas del cielo. La habitación llena de luces calla. Nadie habla, es mi momento. Grito. Grito y no me sale la voz. Grito en silencio. El desasosiego me irrita. [Gato negro] El señor se levanta y corre hacia el jardín. Mata al gato. [Gato negro que muere] De su sangre, negra, sale desenfrenado el unicornio. Se va, desnudo como ha venido. Ya no hay luces. Ya no hay nadie. (La suerte depende de ti. La vida, como la ves con tus ojos, la creas tu)

diumenge, 15 de gener de 2012

He pintat les parets amb la força que li han donat els meus plors, presoners de tu, quan he fregat el terra amb les meves llàgrimes.
He netejat la pols de la meva tauleta de nit amb unes calçes brutes. Però, més brut que el nostre joc no pot ser res. I mentre les estripava amb les dents, presoner que vol fugir, ha arribat la fosca nit.
No ha sortit cap estel però no penso esperar per a veure'n algun: m'he cansat de buscar el rosa en el blanc i una última espurna entre dos pedres que ja no fan foc.
M'he arrencat amb les ungles mal tallades, les ferides de l'esquena com si pogués arrencar-me la pell i regalarte-la. I, la gota ha caigut.
Forta, més viva que mai, vermella, violadora de tots els mals i silencis, ha xocat contra el terra encara humit. I, com el guàrdia que et recorda que no pots marxar, m'ha perfora't l'esquena a poc a poc amb el seu color.
No penso recollir-ho ni natejar-ho. Però tampoc no penso relliscar.
A vegades esperar sense esperar res és la millor fugida que qualsevol presoner pot fer i la més digna.





M

diumenge, 8 de gener de 2012

Se encerró en la habitación.
Quería que la vinieran a buscar, quería estar sola porque había comprendido que en verdad cuando más acompañada estaba era sola. Quizás deseaba que la buscaran para así pedir ayuda sin abrir la boca, preocupar a alguien y sentirse un poco más querida.

Llena de un no sé qué triste  y melancólico se tumbo en la cama. Colocó suavemente su cabeza sobre sus frías manos y dejo caer su pelo hacia adelante tapándole así media cara. Cerró los ojos e intento dormir deseando que la despertará alguien preocupado por el hecho de estar sola en medio de una fiesta... Pero no pudo dormir.
Entonces abrió los ojos y fijó su mirada en ninguna parte. Se quedó quieta como una estatua y sin darse cuenta dejó su mente en blanco. Era cómo dormir despierta sabiendo que estaba consciente y con los ojos más que abiertos. Ponía la misma cara que yo, aquí es donde se nota que somos familia... Entonces volvió en si.

Quería llorar pero no podía. Deseaba llorar y no le salía. Y ella siempre había creído que peor que estar triste es querer llorar y no poder.
Entonces, apretó los labios e hizo fuerza cómo si se estuviera tragando la lengua. Eso que sólo sabía hacer ella, eso que le provocaba el llanto.
Entrecerró los ojos y con tanta fuerza las lágrimas empezaron a nacer y a  resbalarle por las mejillas hasta llegar a su boca cuidadosamente. Aunque su método era medio-artificial en su caso duraba solo un poquito y entonces ya no quería llorar más. Se quedaba descansada. Yo las llamo sus lágrimas del consuelo.
Volvió a cerrar los ojos aunque sabía que no iba a poder dormir. Buscó en sus recuerdos, en su vida. Buscó y rebuscó para encontrar recuerdos de ese día festivo pero lo único que le vino en mente fueron fotografías. Lo sé por qué ponía esa expresión que pone cuando se adentra en el pasado y no consigue respuesta.
Un escalofrío hizo bailar su cuerpo de abajo a arriba y tosió una vez. Se desató el cinturón que le apretaba la barriga hinchada. Se había pasado con la comida estos últimos días pero no parecía importarle y, a mi tampoco.

Levantó la cabeza y se miró al espejo. Yo temí por un momento que pudiera verme pero su mirada estaba fijada en su rostro. Hizo un esfuerzo para observar las facciones de su cara entre tanta oscuridad. El ojo derecho estaba iluminado por la poca luz que la puerta medio-abierta dejaba entrar. El resto solo eran sombras.
Se miró. Entonces se dio cuenta de que se quería. Si, se dio cuenta de que a la persona que quería más de todas las que conocía  era a ella misma. Y yo sé que por dentro sonrió.
Aunque sus imperfecciones le hacían desear perfecciones de otros, aunque las cosas que no le gustaban de ella a veces le hacían despreciarse; se quería. No se admiraba a si misma, pero se quería muchísimo.
Volvió a tumbar su cabeza. Una lágrima resbaló por su mejilla y se quedó colgando en su barbilla, enganchada.  Esta vez no se la esperaba.
 Recuerdo que hace tiempo me dijo que le gustaba el sabor de las lágrimas. Eran dulces y saladas.
Para ella una lágrima contenía muchos sabores a la vez mezclados con tristeza y melancolía. Las de risa no le gustaban, tenían un sabor distinto. Se lamió el labio superior.
Ya no quería que nadie la buscara. Tenía miedo de que alguien abriera la puerta y encendiera la luz... No sabía si salir y enfrentarse al exterior o quedarse y arriesgarse a que alguien la viera.
Lo mejor que podía hacer era dormir, pero no podía. Cerró los ojos y dejó pasar el tiempo.


A mí, se me había hecho pequeño el armario y no podía salir ahora entre otras cosas porqué pensaría que estoy loco y porqué se daría cuenta de la montaña que se alza en mi pantalón. Las piernas empezaban a fallarme y no quería salir ahora... ahora no.
Es extraño, ella piensa que a nadie le importa y realmente nadie se preocupa por donde está. Nadie ha buscado por las habitaciones hasta encontrarla. Nadie la echa de menos. Pero sin embargo, mientras ella espera ser querida no sabe que es la flor que me hace vivir, sin su sangre mi corazón no late. Y, no quiero que lo sepa. Prefiero observarla de cerca. Prefiero tenerla sabiendo que no la tengo, que no tenerla en ningún sentido. Llámame loco si quieres pero creo que todos los locos somos locos por algún motivo, el mío: ella.



M





dissabte, 31 de desembre de 2011





L'aigua pot transmetre milers de sensacions. El temps llisca pel dies com l'aigua quan llisca entre les mans. L'aigua és com la vida. S'escola lentament i quan menys t'ho esperes cau l'última gota. 
 Sense ella no podriem viure, ens dona força i energia. L'aigua és poderosa. La pluja, per exemple, ho pot cambiar tot en un moment. Pot cambiar-te els plans inesperadament, pot fer-te arribar tard al lloc on has d'anar, pot amargar-te el dia o al revès. Pot fer-te correr o treure un paraigües. En aquest cas, no necessitareu paraigües perquè aquesta pluja de lletres és suau i amistosa. 
Avui poseu-vos sota la pluja, arrisqueu-vos-hi. La podeu sentir propera a vosaltes i encara que després et deixa pringós val la pena mullar-te i natejar-te de tots els pesos o el dolor que portes a sobre. Renovar-te. Avui la serviré freda, aclareix més bé les idees. 






                                           I quan menys t'ho esperes, cau la última gota...



M'hagues agrada't que avui haguès plogut, ens haguessim renova't una mica tots abans d'un nou any. Encara que sembla que li donem més importància en aquest 31, l'últim dia, que no pas a la resta dels dies de l'any.
La última gota no és la més important però tampoc la menys. Sempre hi haurà alguna cosa que serà la derrera. Al final de la pluja arriba la ultima gota. L'unic que fa aquesta, és deixar-nos una senyal i dir-nos que ja s'ha acabat. L'unic que fa es mantenir-se al terra uns instants per a recordar-nos el trajecte que ha fet desde el principi fins al final. Cada gota compta.




M

dimecres, 28 de desembre de 2011



Ding, dong, ding.


Se despertó sin recordar nada más que el sonido que hace la puerta de entrada, al chocar con aquellas horribles campanas, que a su madre le gustan tanto. Por un momento al recordar el odio que le tiene a ese ruido se olvido del dolor de cabeza que la había estado visitando durante toda la noche.
Sabía que estaba consciente pero no quería abrir los ojos, todavía no estaba dispuesta a enfrentarse al Sol. Tenía el pelo mojado y su ropa olía a meado. No recordaba nada porque tampoco había hecho el esfuerzo de hacerlo. Solo quería permanecer un minuto sin pensar en nada. Aunque bueno, ella intentaba no pensar en nada mientras pensaba en no pensar.
Frunció el ceño. El maldito dolor de cabeza la estaba matando. Una pizca de curiosidad la invadió por unos segundos pero el intento fallido de recordar algo de la noche anterior, volvió a llevarla a no pensar en nada. Y, otra vez esas campanas... Ding, dong, ding...
Imaginó a una chica con el pelo largo que tenía una mordaza en la boca. Ella lloraba -se estremeció- imaginó que la chica quería gritar y no podía, quería gritar-le al mundo. Sus gestos transmitían dolor. Ella quería pedir a las nubes que dejaran caer unas gotas de agua para disimular las lagrimas que resbalaban por su mejilla y confundirlas con la lluvia. No pudo imaginar nada más porque de repente le vino a la cabeza las múltiples distorsionadas y caóticas fantasías de la noche anterior.
Creyó que era hora de abrir los ojos y como un cisne que extiende las alas majestuosamente y con cuidado, hizo fuerza para alzar el vuelo. Pero, no pudo. ¿Le habían cortado las alas? No, entonces se dio cuenta de que en ese mismo instante le salieron...-sonrió.


Un llanto invadió la sala y miles de llantos mas acompañaron al primero. Fuera empezó a llover.
-Se ha ido feliz. Ha sonreído, lo he visto. Ha sonreído.










M

dilluns, 26 de desembre de 2011


Ahora me siento lejos de ti. Te quiero por lo que fuimos y siempre te querré. Me gustaría tanto que pudieras leer esto... Me encantaría que pensaras que esto va dedicado a ti y no me dijeras nada... Simplemente que escucharas la voz de tu interior después de la lectura. Me da exactamente igual si me odias después de esto o si me quieres aun mas. Si, sé que me quieres. Y sé que sabes que yo a ti. Solo quiero que te escuches después de escucharme a mi. No espero respuesta es más, no espero nada de ti ya.
No te diré que te echo de menos y que quiero estar bien contigo. ¿Qué es estar bien? Pero no empiezo con preguntas estúpidas ni con filosofías que no llevan a ninguna parte. Que solo preguntan y no dan respuesta. Porque me he cansado de hacerlo, no crees que hemos hecho demasiadas preguntas sin respuesta durante nuestro trayecto juntas? Quizás estas han influido a los miles de problemas sin ser problemas porque no tienen solución ni siquiera argumento. Aún seguimos buscando culpables, verdad? En el fondo lo único que hemos hecho es apuntar y disparar. La cuestión ha sido quedar bien y dejar a la otra mal. La cuestión ha sido encubrirse. Y con cuestiones y cuestiones hemos llegado a olvidar-nos y distanciarnos. Ya creo que ni sabemos lo que nos ha pasado...
El culpable no ha sido el tiempo, ni el olvido, ni los celos, ni las envidias, ni los cambios, ni el puto rencor... Acostumbramos a culpar a los cambios cómo si fueran algo extraordinario cuando en verdad la vida está llena de cambios. La culpable tampoco eres tú, ni yo. La culpable somos nosotras. Empezamos juntas y acabamos juntas. Lo que hemos hecho es avanzar: un trocito de mi corta y breve vida ha sido a tu lado. Hemos caminado juntas un camino lleno de piedras pero también flores hasta llegar al final. - Antes de continuar añado otra pregunta de las idiotas (por una más no moriremos): ¿Es esto el final?- No importan la cantidad de daños que hemos provocado ni tampoco la importancia de ellos. No es una guerra entre quién es mejor persona o amiga. Lo que importa es que estamos dañadas. Hablo de nosotras, si ha habido un nosotras también lo hay ahora y siempre. No me voy a molestar en pedir perdón ni en apuntar y disparar una vez más. No voy a hacer nada, ni tu ni yo. Y no voy a esperar nada, no lo hagas. 
Repito que te quiero por lo que fuimos y que siempre te querré. Pero quizás ahora estamos bien así no quiero que nos engañemos más, quizás hemos llegado en un punto donde tu prefieres un camino cerca del mar y yo lo prefiero cerca de la montaña. Pero este donde este te querré. No sé porque escribo esto, no es un intento de volver a lo de antes ni mucho menos a lo de estos últimos meses. Quizás es para secar mis lágrimas o al menos secarlas por un tiempo. Quizás espero intentar algo pero por favor, no me dejes intentarlo, esto está bien así. Espero haber aprendido que si éramos una, siempre lo hemos sido. Que si hay un problema es de las dos que forman esa una. Que el rencor no hace más que demostrar que algo no va bien y no hace nada más, no arregla nada...
Quiero que sepas que te admiro en todos los sentidos del significado admirar, también que te envidió en muchas cosas y que te imito en muchas otras. Yo ya sé que tu también lo haces. Pero no quiero que te sientas sola en el fondo somos tan iguales que nuestras similitudes provocan diferencias. 
Quiero que te cuides y que sepas que después de todo el daño sigues siendo mi mejor virtud. 
Verdaderamente solo nos tenemos a nosotros mismos, y a veces ni a nosotros. No estamos solos, estamos completamente rodeados de gente que se hacen llamar amigos, gente que se hacen llamar enemigos, conocidos o desconocidos. Pero pocas veces estamos acompañados. Y no digo acompañados sino, acompañados de verdad. Seguro que conmigo te has sentido acompañada a secas muchas veces y otras acompañada de verdad y yo igual. Seguro que te vas a sentir perdida en muchas ocasiones. Seguro que te sentiras defraudada, triste, sola, y decepcionada otras miles ocasiones más. Pero cuando lo hagas quiero que recuerdes cuando estabas acompañada de verdad a mi lado. Nunca dejes que tu presente ahogue nuestro pasado, porque sé que no debemos morir nunca.
Podría decir mucho más y a la vez nada nuevo. Mis palabras son escasas comparadas con las que tendría que escribir o atreverme a decirte. Quizás otra noches me ponga a escribirte cuánto te echo de menos y cuántas ganas tengo de poder volver a saber que eres cómo mi hermana. Quizás otro día te doy las gracias y quizás otro día espero las gracias que me debes tu a mi. Pero lo que conviene y el paso mas grande para empezar el nuevo camino, es aceptar la despedida que llevamos meses intentando darnos. Si, son duras las despedidas y más si son con gente tan cercana a ti por eso cambiaré un adiós por un ojala y por un prométeme...
Si, quiero que me prometas algo. Si algún día es posible volver a abrazar-nos y a mezclarnos una con la otra, quiero hacernos una promesa. No es una promesa como aquella que intentamos hacer hace quién sabe cuanto tiempo jurando ser amigas para siempre. Tampoco como aquél juramento que recuerdo haber hecho con papeles, velas y saliva  (¿recuerdas?) Y tampoco como las promesas que se hacen y no se cumplen. Porque siempre he pensado que mejor no prometer y sorprender a prometer y decepcionar. Así que no me lo prometas ahora, porque ni tu ni yo lo vamos a cumplir, podemos apuntar-lo en una lista de cosas por hacer que la titularé : ESPERANZA y que no sé si algún día la vamos a satisfacer. Prométeme algo que desearía haber oído antes para sentirme más querida y no tan sola (ahora no lo hablo rencorosamente), prométeme algo que aún deseo oír.

 Prométeme que querrás despertarme cuando la luna se levante. Prométeme que querrás enseñarme cómo andar con cristales en los pies. Prométeme que querrás ayudarme a volar cuando mis alas no puedan hacerlo. Prométeme que me protegerás  cuando el mar se enfade. Prométeme que cerrarás mis ojos cuando la vida se vista de blanco y negro. Prométeme que intentaras hacerme sonreir cuando nadie pueda hacerlo. Lo intentaras... Prometeme que querrás despertarme cuando las estrellas bailen en la oscuridad. Prométeme que querrás enseñarme el agua pero tambien la arena. Prométeme todo esto y yo te prometeré que te guardaré, cuando el viento sople fuerte y cuando el sol brille fuerte, en mi corazón.


Si us plau, no diguis res.



M

diumenge, 25 de desembre de 2011

El lazo que la unía a él


Me abrazó fuerte, muy fuerte. Como nunca. Y entonces supe que solo ella era la que podia darme esos abrazos, solo la que me hacia sentir segura y protegida. Sus abrazos gritaban llenos de amor y simpatía que nunca me dejaría, que era su pequeño tesoro que debia cuidar. Era como saber que no estaba sola, que había alguien que creía en mí. Aunque en verdad era alguien que creía en ella misma cuando me abrazaba a mí.
Esa pequña niña, su tesoro, era el lazo que la unía a él. Solo por ella era capaz de seguir atada siempre y cuando no le faltaran los abrazos que escondían la pena por unos instantes. Solo por ella era capaz de vivir medio ahogada en lágrimas rojas y abrazar a su tesoro cuando las lágrimas la absorbían demasiado.


M