diumenge, 25 de desembre de 2011

El lazo que la unía a él


Me abrazó fuerte, muy fuerte. Como nunca. Y entonces supe que solo ella era la que podia darme esos abrazos, solo la que me hacia sentir segura y protegida. Sus abrazos gritaban llenos de amor y simpatía que nunca me dejaría, que era su pequeño tesoro que debia cuidar. Era como saber que no estaba sola, que había alguien que creía en mí. Aunque en verdad era alguien que creía en ella misma cuando me abrazaba a mí.
Esa pequña niña, su tesoro, era el lazo que la unía a él. Solo por ella era capaz de seguir atada siempre y cuando no le faltaran los abrazos que escondían la pena por unos instantes. Solo por ella era capaz de vivir medio ahogada en lágrimas rojas y abrazar a su tesoro cuando las lágrimas la absorbían demasiado.


M

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